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Reportaje Juan Manuel Lumbreras PDF Print E-mail

 


LA MIRADA OBSESIVA DEL INFORMALISMO ABSTRACTO


Con demasiada frecuencia se ha repetido de Barceló que a partir de los 60 es un pintor famoso, premiado y colgado en importantes museos que se ha quedado a medio camino de la celebridad por falta de ambición o por su gran timidez. Condiciones y talento no le faltaban para haber sido compañero de viaje de nuestros Chillida y Oteiza, del grupo El Paso o de Tápies, por citar algunos de nuestros más famosos artistas internacionales que le son contemporáneos.


Yo no lo entiendo así. No hay duda que Barceló es una persona bondadosa, un auténtico caballero, pero ni ése, ni su natural timidez, le hubieran impedido llegar a las más altas cimas internacionales. Yo me inclino a pensar que lo mismo que hay ingenieros, físicos, biólogos o médicos que se dedican a la labor oscura de la investigación científica en lugar de a la mejor reconocida y remunerada de los ciencias aplicadas, hay artistas para los que el compromiso con su arte, está por encima de cualquier consideración económica que el mismo pueda merecer.




Este es nuestro Barceló. Un extraordinario pintor dedicado a lo investigación pictórica, al que hay que animarle para que muestre sus trabajos en público. Barceló investigo desde hace 40 años en una sola dirección. Su obsesión por el informalismo es patente. Cada vez que se enfrento a un lienzo desnudo, se plantea el mismo problema a resolver. Es lo que se llama "pintor de un solo cuadro" como lo fueron parte de los grandes maestros del pasado y lo son muchos de los mejores artistas contemporáneos. Aunque en sus obras hay siempre un último referente figurativo -volumen ante un horizonte- sus demonios son el color y la materia.


Santiago Amón, en la obra que escribió sobre Barceló, llama a este posicionamiento del artista frente a la pintura "experiencia renovada", en oposición a la "experiencia recordada". Barceló lleva toda su vida investigando sobre un mismo cuadro, que siempre pinta de forma diferente, porque no memorizo lo que ya ha hecho anteriormente, sino que crea cada obra en un obsesivo trabajo de continua renovación. En esa infatigable repetición, Barceló pretende encontrar un orden pictórico universal unido al pensamiento, a la poesía y a la música.




Esa independencia en su trabajo de investigación científica hace que la obra de Barceló sea cada vez más valiosa artísticamente y que su dominio del color y de la pasta sean absolutos. Los cuadros de la presente exposición, pintados en los tres últimos años y por lo tanto nunca mostrados con anterioridad, van a recuperar al Barceló intemporal, al artista de siempre en constante vigencia, de calidad extraordinaria, de lucha incesante con cada una de sus obras. Un vanguardista permanente que ya está pensando en una próxima etapa presidida por una paleta más clara, una posta más ligera, un resultado más transparente, que viene a representar una vuelta actualizada a aquella pintura clara de sus primeros años de investigación que tanto sorprendieron en el panorama pictórico nacional, y que no han dejado de sorprendernos 50 años más tarde.
Juan Manuel Lumbreras.