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José Barceló nació en Cartagena el 7 de marzo de 1923, y falleció en Bilbao el 26 de julio de 2001.

Se pueden decir muchas cosas de un pintor, y aún se pueden hacer más interpretaciones cuando sus pinturas son contrastes abstractos de luz y color. Su trabajo merece ser contemplado en silencio e incluso al que no le gusta, reconoce que cada obra está muy elaborada.

Barceló empezó a pintar muy joven. Sus primeros dibujos, ejercicios académicos, son firmes y proporcionados. Estudió con Vicente Ross, un conocido maestro con una importante escuela en Cartagena. Con Barceló estudió una primera generación de artistas: Enrique Navarro, Enrique Lucy entre otros. Más tarde llegó una segunda, con Rosa Gracerán, etc.

Barceló aprendió a dibujar, a mezclar colores, a preparar lienzos, todas las técnicas clásicas de la pintura. Y toda su vida siguió aprendiendo, probando nuevas posibilidades de llenar el espacio en blanco con color, luz y sombras.



En 1946 Barceló vino a Bilbao. La guerra civil estaba todavía cercana y eran tiempos difíciles.

Era difícil pintar, era difícil vivir pintando, era difícil ganarse la vida, pero Barceló quería ser pintor y encontrar su camino en el Arte. Empezó a explorar nuevas tendencies y pronto se hizo pintor abstracto. En Bilbao en los años 50 le entendieron con dificultad, pero le respetaron por su forma de ser.

Empezó a ser conocido, a ganar premios y a exponer su obra, pero siempre intentando hacerlo major, explorando nuevas cosas cada vez.

Sus dibujos son precisos y sugerentes, sus oleos están llenos de luz y color, y son capaces de decorar tanto espacios grandes como pequeños. Sus bodegones y sus retratos están llenos de vida. Sus acuarelas son sorprendentes y ganaron importantes premios.

Era un trabajador del color, su caracter era contrario a figurar y no buscaba honores y Gloria. Estaba trabajando cuando le golpeó un mieloma, de alguna manera una enfermedad professional. Durante sus cuatro últimos años de vida luchó contra la enfermedad pero no paró de trabajar hasta la última semana. Falleció tranquilo con su familia y sus amigos cerca.

Amante de la buena música, Mozart, Beethoven, Bach... refleja en algunos de sus cuadros, mercidos homenajes a dichos músicos.

Nos dejó más de 3.000 dibujos, mas de 800 óleos, unas 400 acuarelas, grabados y guaches, y sobre todo, nos dejó el recuerdo de un hombre bueno.